jueves, 11 de septiembre de 2008

Eye of the Beholder II: The Legend of Darkmoon

Allá por 1994, mis padres me regalaron un PC. El primer PC que tuve en mi vida. Antes había tenido un Spectrum y una Atari 2600, pero el único contacto que había tenido con un compatible IBM fue en las clases de informática del colegio, donde di mis primeros pasos con MS-DOS y WordPerfect. Junto con el ordenador venían una docena de discos de 3,5" con el sistema operativo, programas de contabilidad, educativos, un ajedrez y poco más. Lo que le dio vidilla a aquel ordenador (aparte de comprarte una caja de disquetes más adelante y ponerme a grabar juegos de mis amigos), fue que junto al ordenador, me regalaron un juego. El primer juego al que jugué en mi PC.

Lo había escogido únicamente por la portada, lo cual podía llevar con bastante facilidad a una tremenda decepción, pero no fue el caso. Ni mucho menos. El juego en cuestión pertenecía al universo Dungeons & Dragons, y se trataba de The Legend of Darkmoon, segunda parte de la trilogía Eye of the Beholder. El juego estaba enormemente cuidado incluso en su documentación, con un libro de mapas incluido para no perderte. La historia atrapaba enormemente a medida que te ibas adentrando en las catacumbas de Darkmoon, y la perspectiva en primera persona era tremendamente inmersiva.

Tras horas y horas de juego, llegué a alcanzar uno de los últimos niveles del mismo, con la desgracia de que los disquetes debían de estar defectuosos y el juego abortaba siempre que llegaba a cierta habitación. Así que quedó relegado al olvido.

Ya había comentado en otros hilos que me había hecho con un Asus EEE. Siempre digo que hecho en falta en la informática de hoy día la magia que desprendían los primeros ordenadores de 8 bits con los que muchos crecimos. Para ser justos, estoy viviendo una segunda Edad de Oro gracias al ultraportátil de Asus.

Por mucho que me guste Linux, el que venía con el EEE estaba muy limitado, y los otros que he probado fallaban en el aparato en una cosa u otra (el fallo más común es que después de cerrar la tapa no se recupera del reposo). Sabiendo que Asus proporcionaba todos los drivers para XP del EEE, decidí instalarlo. Instalé Windows Fundamentals, que ocupa menos disco y está supuestamente más optimizado, lo cual parecía un opción estupenda para este portátil. Además que, seamos justos, un XP come menos recursos que la mayoría de los Linux de hoy, y además me permitió ciertos truquitos para ahorrar espacio en el disco, dejando en el SSD únicamente el sistema operativo y 4 cosas básicas, y usando PortableApps.com para meter en una tarjeta SD todos los demás programas.

Una de las cosas que me instalé (y que es responsable en gran medida de mi devoción por el EEE), fue DosBox. Imaginad una consola portátil que pueda ejecutar los juegos clásicos de MS-DOS. Pues el EEE, con su reducido tamaño y poco peso (menos de 1kg), cumple la misma función. Gracias a Abandonia, tengo un catálogo de juegos inmenso a mi disposición en el tren, bus o metro. Es una maravilla.

Pues ayer mismo, en un descanso de los estudios, me descargué The Legend of Darkmoon para echar unas partidas. Qué cantidad de recuerdos y, sobre todo, qué bien que ha envejecido este juego. Sigue resultando fresco y cautivador hoy día, y creo que en cuanto lo terminé, iré a por los otros dos de la trilogía, que me he vuelto a enganchar a este tipo de juegos. Y después, vendrán otros dos juegos que jugué en su momento: Ishar 2 y Lands of Lore.

martes, 9 de septiembre de 2008

Cinco discos que marcaron mi vida

Si me preguntan cuál es mi escritor favorito, no dudo demasiado antes de responder que Alan Moore. ¿Película favorita? Los Inmortales (he visto muchas películas mejores, pero la nostalgia juega aquí una razón de peso). ¿Director favorito? Uhhh... ya me has jodido, me siento tentado a decirte Christopher Nolan, porque me encantan todas sus películas. ¿Grupo de música favorito? Para, para... no sabría decirte sólo uno.

Desde que tengo uso de razón hasta hoy, han ido pasando varios grupos que en un determinado momento de mi vida he considerado "mis favoritos". Desde aquel mágico momento en que descubrí a Queen, ha habido muchos grupos y estilos que han ido pasando, pero pocos se han quedado en ese podio de mis predilectos. Veamos cinco discos que, en distintas etapas de mi vida, han hecho historia.

Queen - A Kind of Magic
Debían de ser finales de los mágicos 80. Allá por el año 88 tengo los primeros recuerdos nítidos de mi vida. En ese año nació mi hermano, me regalaron a una perra que me acompañó durante muchos años (y que, imaginad por qué, se llamó Queen), me regalaron también un ZX Spectrum (regalo de mi abuela por la comunión), y conocí a Benjamín y Miguel Ángel, dos de los siete hermanos Orellana, que tanta influencia han tenido en mi vida (algún día de estos me dará por hacer un post sobre mi infancia y sin duda tendrán un protagonismo especial).

También por aquella época, mis padres compraron un aparato de video, y los viernes por la noche era el día de ir al videoclub a alquilar una película. Qué grandes eran aquellos tiempos, y cuántas horas de diversión me dio aquel aparato de video: Indiana Jones, los Gremlins, Regreso al Futuro, los dibujos de Superman de los hermanos Fleischer... y una película que marcó mi vida: Los Inmortales. Y no sólo fue la película, su banda sonora se me quedó grabada a fuego. Era obra de un grupo para mí entonces desconocido (tenía 6 años) llamado Queen. Y, para mi fortuna, a mi madrina le gustaban y tenía el disco en el que aparecían la mayoría de las canciones de la película: A Kind of Magic. Desde aquel momento, Queen siempre ha tenido un hueco muy importante en mi vida. Me introdujo en el mundo de la música rock, y cuando escucho a Queen hoy día, cada canción me lleva de vuelta a un momento de mi vida. Un álbum imprescindible.

Guns N' Roses - Use Your Illusion I & II
No sabría poner uno de los dos en primer lugar. Debe de ser cerca de 1992. Tengo ya 10 años, y doy clases particulares para aprender a tocar la guitarra. Mi prima, a quien también la encanta la música, me enseña los acordes de una canción que no conocía: Don't Cry de Guns N' Roses. Y por supuesto, cuando voy a hablar del grupo a los Orellana, ellos los conocían y eran fans suyos, y me dejaron el Use Your Illusion II. Tenía un equipo de música de doble pletina, con el que empecé a copiar las cintas que me dejaban, y me compré un walkman para poder llevar mi música encima (con un par de cintas de cassette en la riñonera, dónde estaban entonces los iPod). Ni sé cuántas veces escuché la cinta en una semana, y en cuanto volví a ver a los Orellana el fin de semana siguiente, me hice con el resto de su discografía. Y además que, coincidiendo con mis primeros pinitos con la guitarra, me monté un grupo con Benjamín y Miguel Ángel, al que llamamos Fire Demons (sí, con 10 años).

Metallica - Black Album
Será un año después de mi euforia por los Guns N' Roses. Las cadenas esas de tiendas de todo a 100 pesetas están empezando a proliferar en mi Santander natal, y yo que todos los fines de semana me acerco a la ciudad (vivía en un pueblo a 12 km), me dedico a recorrer los Todo a Cien con Benjamín y Miguel Ángel buscando sobre todo material de dibujo (ya éramos adictos al cómic por entonces). Una de las veces me hice con tres cintas de cassette vírgenes, y les pregunté qué tres discos de su colección escogerían. Me dieron tres de Metallica al azar: Kill'Em All, Master of Puppets, y ...And Justice For All. Por supuesto que los tres discos me entusiasmaron, y ya tenía un nuevo grupo al que seguir los pasos. Muy poco después, en un programa de la televisión apareció el videoclip de The Unforgiven. Me enamoré de la canción al instante, y tenía que hacerme con el disco. Como hacía poco que teníamos reproductor de CD, aproveché para hacerme con el compacto del Black Album, y la cantidad de temas inolvidables que encontré allí es enorme.

Nirvana - Nevermind
A mí todo el movimiento de Nirvana me cogió un poco tarde, pero a pesar de ello la banda de Kurt Cobain definió una etapa de mi vida. Estuve un poco ajeno a todo el movimiento nirvanero a principios de los 90; había escuchado de ellos poco más que el Unplugged in New York, y ni me había dado la oportunidad de escuchar a fondo Smells Like Teen Spirit. Cuando mi amigo me dejó Nevermind (yo debía tener unos 17 o 18 años), descubrí un sin fin de matices y experiencias en este grupo. Lejos de florituras técnicas, la guitarra de Cobain gritaba sin piedad lo que le dictaban sus tripas. Llegué a obsesionarme con el carisma de este personaje, y a pasarme horas leyendo entrevistas y biografías suyas en internet.

Oasis - (What's the Story) Morning Glory?
Al poco de mi etapa nirvanera, comencé a perder mi religiosidad hacia el rock y no tuve reparos en adentrarme en senderos más poppies. Oasis pegaba muy fuerte entre mi grupo de amigos, y solía amenizar nuestras fiestas universitarias. Comencé a descubrir cantidad de temas de este grupo que me encantaban (por entonces aún no se habían perdido del todo), y me hice con el que supuestamente era su disco más famoso: (What's the Story) Morning Glory?. Se trata de un disco prácticamente redondo de principio a fin, y aunque ya no sigo a este grupo, me siguen encantando sus primeros trabajos.

Y hasta aquí llega este repasillo nostálgico. Quizá otro día haga uno sobre cinco cómics que han marcado mi vida (aunque en este caso quizá tendría que poner alguno más).

miércoles, 3 de septiembre de 2008

'La Llamada de Cthulhu' para iPhone

Hace unas semanas os comenté que había empezado a desarrollar juegos para iPhone en una compañía. Después de mucho trabajo e ilusión, hará un par de días se anunció la existencia del primer título que estamos desarrollando, titulado The Call of Cthulhu: Darkness Within. Se trata de un port a iPhone de un juego que ya había desarrollado mi compañía, Digital Jokers, para móviles estándar (en J2ME). En el caso del port de iPhone, la calidad gráfica será muy superior a la original, permitiendo el escalado de los gráficos en función de su profundidad, y además sombreados en los sprites en función de la iluminación de la escena.

Hemos subido un vídeo a YouTube que muestra, en una estancia bastante sencilla (la primera del juego), estas características. A pesar de que el juego es en 2D, las escenas del juego están definidas en un espacio 3D, con cada objeto ocupando un volumen de ese espacio. Luego se proyectan en la pantalla y se dibuja el sprite en la posición adecuada. Trabajar con volúmenes 3D internamente aporta muchas ventajas por ejemplo con la búsqueda de caminos.

Pondré más datos a medida que vayamos haciendo oficial más información del juego. Aquí tenéis el vídeo que os decía:

lunes, 1 de septiembre de 2008

Los 100 mejores juegos del siglo XX

Me he encontrado en Marcianitos un artículo, extraído de la revista Computers and Videogames, en el cual se muestran los resultados de una encuesta en la que se preguntaba a los lectores cuáles eran los 100 mejores juegos de la historia. Quizá a día de hoy la lista sería diferente, pero aquí va:

Los 100 mejores juegos del siglo XX

domingo, 31 de agosto de 2008

Review de The Dark Knight

Esta review llega algo tarde, mucho más de lo que me hubiera gustado, pero es que al día siguiente de ver la película me marché una temporada de vacaciones. Ya de vuelta, y después de haberla visto tanto en versión original como doblada, me aventuro a comentar algunos aspectos de la película. Si no la has visto no sé a que esperas, pero es mejor que no sigas leyendo o te comerás algún spoiler.

Cuando se estrenó Batman Begins, sin llegar a tener un éxito arrollador en taquilla, cumplió las expectativas de recaudación de la compañía y fue aclamada por la crítica. Cuando se anunció The Dark Knight, y se iban conociendo detalles sobre la misma, como que la escritura del guión correría a cargo de Jonathan Nolan y no de David S Goyer (cosa que agradezco, aunque Goyer ha participado en el desarrollo general del argumento), todo indicaba que la película resultaría como mínimo igual de buena que la anterior, y que volvería a ser un éxito en taquilla. La campaña publicitaria fue cuidada al milímetro (quizás una de las más elaboradas que se hayan visto), pero nadie se esperaba que, debido al boca a boca y al morbo de la gente por ver la obra póstuma de Heath Ledger, se haya convertido es uno de los mayores éxitos de la historia, situándose como segunda película más taquillera de todos los tiempos en Estados Unidos.

Llevo mucho, mucho tiempo a la espera de esta película. A medida que entraba a la sala del cine y buscaba asiento, una extraña sensación me invadía. Habían pasado varios años desde Batman Begins, y desde entonces, había estado prácticamente a diario buscando alguna noticia sobre la película. Cuando hace 3 años me senté en una sala de cine a ver Begins, no sabía qué es lo que iba a ver. No estaba aún familiarizado con este nuevo universo de Batman, y cuando salí de verla, tenía la sensación de que se había abierto un nuevo mundo para mí. En esta ocasión, sí sabía cómo sería Gotham, como serían los personajes, y había leído un buen número de cosas sobre la película como para hacerme a la idea de lo que me iba a encontrar.

Es bastante obvio que esta crítica está escrita por un fan de Batman de toda la vida. A los que ni os va ni os viene, podéis daros una vuelta por internet a ver la multitud de críticas más objetivas que se han hecho por ahí. Entonces os daréis cuenta de que la valoración media de la cinta es altísima.

Y es que The Dark Knight (lo siento, no me veréis llamarla El Caballero Oscuro) junta unos cuantos ingredientes que la hacen irresistible. El más visible es el elenco de actores que aparecen, sólo por el cual ya merecería la pena verla. Por otro lado, tenemos la oportunidad de ver a dos iconos de la cultura popular, Batman y el Joker, en la gran pantalla, lo cual es sin duda un gran aliciente. Y por último, tenemos a uno de los mejores directores de nuestro tiempo, Christopher Nolan, firmando la cinta. Nolan lleva 10 años haciendo cine, durante los cuales ha realizado seis películas (la primera de las cuales un filme independiente llamado Following), todas ellas soberbias desde mi punto de vista.

Y todos estos ingredientes han sido sabiamente mezclados y aliñados para dar como resultado una obra maestra del cine policíaco. Y es que, si Batman Begins era (y probablemente sigue siendo) la mejor película de superhéroes que se ha hecho, The Dark Knight está a un nivel muy diferente. El hecho de que un personaje aparezca disfrazado y otro se pinte la cara no lo convierte en una película de superhéroes. El ritmo, la profundidad de la historia y las situaciones son más propias del cine policíaco. No fue en vano que Nolan dijo que Heat sería una de las fuentes de inspiración para esta película, que se ha convertido en un drama criminal con un final bastante pesimista.

Si eres aficionado al cine superheroico más convencional, del tipo a lo visto en Iron Man (la cual, por otro lado, me pareció excelente), con un guión que no pretende ahondar en otros aspectos y simplemente muestra la historia del superhombre contra el villano (aderezado con unos cuantos efectos especiales), hay muchas posibilidades de que si entras al cine con idea de ver más de lo mismo, vayas a salir decepcionado. Lo que Nolan ha hecho ha sido plantearse un mundo que ha evolucionado desde Batman Begins. En la película anterior, un hombre se enfunda un traje de murciélago y lucha contra el crimen organizado en una ciudad tomada por la corrupción. En ésta, se ahonda en las consecuencias que supone la aparición del Hombre Murciélago en las mentes de los psicópatas. Como se decía al final de Begins, los villanos siempre se la arreglan para ponerse un paso por delante de la policía. En el momento en que añadimos a Batman a la ecuación, el resultado sólo podía ser el que vemos en The Dark Knight: aparece un hombre que, al igual que Batman, aparece disfrazado (en este caso de payaso con una sonrisa marcada a cuchillo en su cara) para sembrar el caos en la ciudad.

Pero la eterna lucha entre Batman y el Joker no es, ni muchos menos, el grueso argumental de la película (aunque es genial ese momento al final de la cinta donde el Joker le dice a Batman "tengo la impresión de que vamos a estar haciendo esto por siempre"). La película trata sobre un hombre honrado e íntegro que llegando a fiscal del distrito, hace frente a la corrupción en su ciudad para terminar, debido a la indecencia de su ciudad y al cruel destino, renunciando a todos sus principios.

Si algo se le puede criticar a la cinta es que a algunos les podría resultar demasiado pretenciosa (aunque en mi opinión, sabe llegar sin problemas a los objetivos que se marca), y por otro lado adolece en cierta medida de uno de los mayores problemas de la entrega anterior: las peleas. En Batman Begins, éstas aparecían de una forma caótica. En The Dark Knight, aunque se ven mucho más claras, no me convencen en absoluto las coreografías. Nos habían convencido en la anterior de que Batman ha sido entrenado por un grupo de ninjas, y en esta le vemos dando mamporros a lo Bud Spencer.

Pero en definitiva, Christopher Nolan (que con sus pocas películas se pinta como un candidato a ser mi director favorito) ha firmado su mejor filme hasta la fecha, y deja un listón difícilmente superable para una tercera entrega que todos esperamos que se realice.

Y si eres de los que piensan que una película basada en un cómic debe de ser sólo acción y efectos especiales (al igual que esos que piensan que los dibujos animados sólo pueden ser para críos), es mejor que te vayas a ver otra cosa hasta que madures.

sábado, 9 de agosto de 2008

101 anuncios de ordenadores clásicos

Vía Gizmodo me entero de que en Boingboing han colgado 101 carteles de ordenadores clásicos que se utilizaron en su época para promocionar los mismos.

No conocía algunos de los ordenadores que se ven en las imágenes, y echo en falta que se pudieran escalar las mismas para leer los textos, que es donde está parte de la gracia del asunto.

El link aquí.

miércoles, 30 de julio de 2008

Trabajando en el desarrollo de videojuegos

La industria del videojuego actual dista mucho de la cultura bedroom coder en la que muchos nos criamos y que vemos con nostalgia. Cuando ejecutabas un juego de antaño, como en la época dorada del software español con el Spectrum, los juegos te daban la impresión de haber sido diseñados con toda la ilusión del mundo por gente que en sus casas pasaban muchas noches en vela para terminarlo. A pesar de que faltaban ciertos eslabones en su producción como el betatesting (se hacía patente con la poco elaborada curva de dificultad de la mayoría de títulos), estos juegos derrochaban magia por todas sus partes.

Hoy en día, los juegos salen adelante a base de inversiones de dinero millonarias y enormes campañas de marketing, y en algún punto de su desarrollo de difumina esta ilusión en favor de un sistema corporativista de desarrollo, de trabajar por el dinero.

Hace unas semanas, empecé a trabajar en una pequeña empresa que desarrolla juegos para móviles. Mi labor es desarrollar un juego para el iPhone que será anunciado con toda probabilidad el próximo septiembre (ya pondré más datos cuando pueda). Me he encontrado con un panorama que creía inexistente en la actualidad.

A pesar de que somos algo más de una docena de personas trabajando, se llevan a cabo diversos proyectos, realizados por dos o tres miembros, y en el estudio se derrocha ilusión por doquier. Los juegos que allí ven la luz se hacen con un mimo increíble, y todos demuestran estar dando lo mejor de sí mismos. El ambiente es increíble, y a pesar de que se trabaja sin presiones y con una gran libertad, todos metemos unas cuantas horas de más al día, porque adoramos lo que estamos haciendo.

Hace un par de días volví a casa después de haber estado trabajando en el sistema de proyecciones que utiliza el juego para colocar los objetos en pantalla. Tenía un problema con él que no había sido capaz de solucionar, y por la noche empecé a darle vueltas al asunto que me tenía obsesionado. Finalmente, salí de la cama y perdí un par de horas de sueño hasta que por fin conseguí que funcionase. Hoy mismo tenía que haber salido a las 3 de la tarde del trabajo, pero acabo de llegar a casa hace unos minutos. A todos nos tiene atrapados nuestro trabajo, y es que ponemos todo nuestro empeño en ver cómo va tomando forma nuestra criatura :)

En resumen, no podía haber cogido este trabajo con más ganas, y me espera una etapa repleta de pasión por el desarrollo de videojuegos.