jueves, 6 de noviembre de 2008

Los ordenadores de mi vida (I): ZX Spectrum +2A (1988 - 1992)

Me apetecía echar la vista atrás y recordar los equipos que he ido teniendo, desde mi Spectrum hasta hoy, y el uso principal que di a cada uno de ellos. Este artículo estará dividido en varias entregas, para poder extenderme cuanto quiera en cada uno y no hacer un post gigantesco.

Durante muchos años de mi vida, viví en un piso en Santander con mi madre, mi abuela y bisabuela, y más tarde mi hermano (mi padre estaba en Burgos estudiando Arquitectura cuando yo era pequeño, mis padres me tuvieron muy jóvenes). Nací allí, y aquel barrio es uno de los que más recuerdos me evocan. Cuando tenía unos cinco años, mi bisabuela enfermó, y por aquel entonces mi padre volvió a Santander, así que para darla una mayor tranquilidad, mis padres y yo nos mudamos a un piso que quedaba a menos de cinco minutos andando de allí.

Por aquel entonces, me hice muy amigo de uno de mis vecinos del edificio, y recuerdo que nos gastábamos la paga de la semana en echar partidas en un salón recreativo que quedaba al lado de casa. Además de aquel salón, nos conocíamos las recreativas que había en todos los bares del barrio, y ya por entonces, viendo esos juegos a todo colores en aquellas máquinas mágicas, ya empezaban a llegarme ideas para desarrollar mis propios juegos, a pesar de que no tenía ni idea de cómo podrían hacerse.

Al año siguiente, mi hermano nació, y mi abuela me regaló por mi primera comunión uno de los mejores regalos que me han hecho nunca: mi primer ordenador. Se trataba de un ZX Spectrum +2A, con 128 flamantes kilobytes de memoria, que probablemente ha sido también el primer ordenador de mucha gente en España (mi primo y otro amigo también se hicieron con uno por aquellas fechas, y eran los únicos que conocía con ordenador). Recuerdo el día que mi abuela me dijo que me compraría un ordenador, y fui con ella y con mi madre a un bazar. Allí estaba el Spectrum, que se vendía con 6 juegos (Phantomas, Phantomas 2, Camelot Warriors, Nonamed, Game Over y Army Moves), y recuerdo lo feliz que era con aquella caja en mis manos de vuelta a casa.

Una vez allí, instalamos una mesa de camping junto al mueble del televisor para que pudiera colocar allí el ordenador, y lo primero que hice fue cargar el Game Over. Los juegos tenían menos colores que los de las recreativas, eso estaba claro, pero... ¡tenía mi propio ordenador! La paga ya no me era suficiente para jugar a la recreativas, porque empecé a comprar la revista Microhobby, que me traía con cada número un cassette (a veces dos), con algún juego completo, demos de los últimos lanzamientos, y algún programa más. Aparte de los juegos que me regalaban en cada cumpleaños y otros acontecimientos especiales, la mayoría de juegos que jugué en el Spectrum fueron gracias a Microhobby. Y no es lo único que tengo que agradecer a la revista: en ella podías encontrar listados para hacer tus propios programas. Bien eran demos que sólo tenías que copiar, y mostraban por ejemplo un texto deslizándose por la pantalla, o bien lecciones para que aprendieras a hacer tus propios programas. Algunos de los listados estaban en código máquina, algo que por entonces se me antojaba una ciencia imposible de aprender, pero gracias a BASIC pude aprender a programar.

Aunque a un niño de poco más de 6 años se le puede hacer complicado entender ciertos términos. Por ejemplo, recuerdo cuando un usuario preguntó en la Microhobby cómo hacer para que el protagonista de su juego no atravesara las paredes del nivel. Le respondieron que lo más fácil era apuntar las posiciones de las paredes en una tabla de datos y comprobarlo antes de mover el gráfico hacia una posición. ¿Una tabla? ¿Cómo que una tabla? Bueno, yo había comprado alguna vez una tabla de okume en la librería para los trabajos manuales del colegio, así que quizá sería algo parecido. Me bajé a la librería y pedí una tabla de datos, y por supuesto me volví a casa frustrado por no haber conseguido mi propósito.

Tras mis primeros programas (todos ellos tremendamente simples e inútiles), gracias a un regalo de mi madre di un paso de gigante en esto de programar. Mi madre se suscribió al Círculo de Lectores, y el primer libro que compró fue para mí: BASIC Para Niños. Ya no me conformaría con copiar los listados de Microhobby, por fin empecé a entender la lógica de la programación, los bucles, las variables, las sentencias... se abrió la puerta al camino más importante que he tomado en mi vida.

Pero como todas las cosas buenas de la vida, no pudo durar para siempre. Estaban ya entrados los 90, cuando un día mi Spectrum no quiso arrancar. No podía creerlo, el causante de tantas horas de diversión, el que me había acompañado en mis primeros pasos en la programación, había muerto. Mi madre lo llevó a una tienda de ordenadores donde supuestamente reparaban ordenadores (en la forma en que reparan ordenadores en las tiendas: formatean y, en todo caso, reemplazan componente estropeados). El problema es que el Spectrum era ya cosa del pasado, le dijeron a mi madre que ese ordenador no valía por entonces ya para nada, y que mejor que comprase un PC. Volvió a casa. Me lo dijo. Grité y lloré porque mi Spectrum se había ido y no volvería.

Fueron unos cuantos años los que el Spectrum estuvo conmigo, y aunque es posible hacerte con uno de segunda mano tirado de precio (cosa que haré un día de estos), no es lo mismo. La infancia no volverá.

9 comentarios:

José Zanni dijo...

Muy buena tu historia :)

Jedive dijo...

Jeje gracias. A ver si luego cuelgo la segunda parte.

José Zanni dijo...

A la espera quedo!

Guy dijo...

:) que buenos recuerdos... claro que el mío era el + normal y no tenia lector de cintas.nday

José Zanni dijo...

Yo comencé con un ZX nosecuanto, de 16kn, sin colores ni nada. Y tampoco tenía una casetera... asi que a copiar codigo en papel cada vez!!!

Jedive dijo...

Jeje joer Zanni, pero con un cable normal podías conectar un cassette y grabar tus programas.

Es como cada vez que leo eso de que la gente que leía la Microhobby se copiaba el listado de los programas que venían cada vez que los querían ejecutar... ¿de verdad alguien hacía eso? Yo tenía unas cuantas cintas donde los guardaba una vez que terminaba de copiar el código.

José Zanni dijo...

Cuando digo que no tenía un casette era que no tenía... había uno, bastante viejo, que no me lo dejaban usar pero además tampoco iba bien. O sea, había que copiar listados y luego de programar, copiar a papel para luego seguir desde alli... previamente haber tipeado todo nuevamente... que tiempos :O

Jedive dijo...

o_O Joer... ¿y cómo cargabas los juegos? ¿Lo usabas sólo para copiar listaods de programas?

José Zanni dijo...

Aunque no lo creas, copiaba los listados que aparecian en las revistas, en otros libritos, aprendí a hacer algunos jueguitos que lamentablemente no me quedaron los listados. Los hiba haciendo y si tenía suerte y no se cortaba la luz dejaba la compu conectada 2 o 3 dáis asi podía jugar. Luego tocaba escribirlo de nuevo, y obviamente los iba modificando y mejorando... unos "space invaders" y juegos de ese tipo :)

A veces podía hechar mano a la casetera, pero era muy vieja y no funcionaba. Tenía un juego que quedó grabado en mi memoria! algún día tengo que encontrarlo nuevamente...

Cuando compré la C64 estaba peor, porque ni siquiera tenía la casetera, ya no funcionaba, hasta que meses despues (que recuerdo como años!!) compré un dataset :) :)

Durante ese período otro tanto, copiar listados a papel y aprender a programar haciendo cosas pequeñas.